“…si uno busca literatura, encontrará psicoanálisis, y si busca psicoanálisis, hallará literatura. Pero la conclusión final será que en ambos planetas hay vida, agua, oxígeno.”
M. Coetzee

“Me niego rotundamente
a negar mi voz
mi sangre
y mi piel.

Y me niego rotundamente
a dejar de ser yo
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro
en el espejo
con mi boca
rotundamente grande
y mi nariz
rotundamente ancha…”

 Shirley Campbell Bar

Soy una mujer común, niña, adolescente, adulta. Enamorada de alguien que me hace reír y mamá de tres personas maravillosas. Hija, hermana y amiga de mujeres grandes. Aprendiz de psicóloga casera y aprendiz de relatora de la vida propia y ajena, real o imaginaria. Nicaragüense. Decidida a hacer lo que me hace sentir bien. Pacifista, fiel creyente de la libertad sin dogmas y manipulaciones, convencida de que la democracia y la institucionalidad son las mejores opciones para la sociedad.  Con deseos de poder conocer a una América Latina más igualitaria.

Tengo un espíritu libre auto reprimido, a veces triste, a veces alegre, a veces impulsiva, enojada, perseverante, perseverante, perseverante. El pasado me buscó y se puso frente a mí cerca de mis cuarenta y cinco, me reencontré con él con un poco de drama y he venido despidiéndole con amor. Con ganas de haber hecho en mi vida tres cosas de forma diferente y no digo no me arrepiento de nada. La música me hace feliz y no bailo bien. Me gustaría que los hombres se permitieran mostrar más sus emociones y dejen de sufrir la mayoría por cumplir la presión de pretender ser más fuertes que nosotras. Me gustaría que las mujeres nos aceptáramos como somos y tomáramos el control de nuestras vidas. Ahhh! y… de casualidad en este momento me estoy convirtiendo en una cincuentona.

Dejo aquí estos relatos contados desde mis ojos de niña con una que otra intromisión de la mujer, en este proceso sin fin en el que voy construyéndome y dejándome ser, la mujer que aprende todos los días y cierra capítulos para abrir otros nuevos.  Me desprendo de ellos con cariño para que sigan su rumbo y que particularmente se acomoden junto a mis hijos o junto a aquellas y aquellos, dispersos por el mundo, que encuentren en ellos un poco de sus propias vidas, para que si lo desean, se dejen llevar por los recuerdos y las sensaciones. Ojalá se la pasen bien como yo me la he pasado al escribirlos. Sólo eso.

Soy Bárbara Roiz, una mujer común.