Capítulo XXV

Diez meses me parecieron una eternidad en ese lugar remoto en el que me encontraba y que representaba todo lo contrario de lo que pensaba y quería para mí a pesar de sus bonitas ciudades, su limpieza y el exceso de cosas en las tiendas. ¡Entonces sucedió lo mágico! Me sentí flotando al escuchar en la radio Habana, la narración de un periodista entusiasmado que contaba la noticia de la salida de Somoza del país y el inminente triunfo de los guerrilleros. ¡Qué frustración no poder salir corriendo a abrazar a mis padres y no estar allí, justo en el momento tan esperado durante años! El momento ese que había imaginado tantas veces y que había utilizado como pensamiento recurrente para conciliar el sueño, como cuando uno se pone a volar pensando qué haría si se sacara la lotería. Y yo no estaba allí, en donde soñaba que iba a estar cuando pasara. En esos días no tenía noticias del estado de mi familia, así que la ansiedad era aún mayor.

Al regresar al país un mes después del triunfo de la Revolución, mi corazón latía fuertemente y las letras del nuevo nombre del aeropuerto me hicieron llorar, me sequé las lágrimas rápido antes de bajar del avión. Algunos de mis hermanos entraron hasta la pista a buscarme. Encontrarme con todos fue maravilloso, pero particularmente, ver a mi mami sonreír de nuevo y abrazarla fue lo mejor. Recorrer las calles contrastando lo feo que se veía Managua en comparación con las ciudades que había conocido, me causó tristeza, porque todo estaba aún peor de como lo había dejado por la destrucción de la guerra, pero esta vez mi tristeza tenía un tono distinto porque venía acompañada de esperanza.

Fue tanta mi alegría y la liberación del peso sobre mis hombros, que no estaba pensando en lo que todos pensaban en ese momento, empezar a organizarse y a hacer cosas nuevas de las que se necesitaban para reconstruir y construir una sociedad diferente. Yo sentía que por mi parte todo estaba terminando, que el camino había llegado a su fin y mi cuota estaba saldada, ¡Gracias a Dios no iba a verme obligada a cumplir el inminente destino que traía mi vida de ser una guerrillera!